—Mmm —gimió Jenna, con el sonido atrapado en el fondo de su garganta mientras sentía su gran y cálida mano deslizarse por debajo del dobladillo de su vestido. El aire rozó su piel por una fracción de segundo antes de que su palma presionara con firmeza contra su muslo desnudo.
No se detuvo ahí. Con el otro brazo la rodeó, enganchándolo con seguridad detrás de su cuello.
Le echó la cabeza hacia atrás, inclinándole la cara hacia arriba hasta que quedó arqueada sobre su hombro, completamente expue