~Maddy
Él sacó su verga de mi culo. Me sentí vacía y fría. Lo miré con lágrimas en los ojos. —«Por favor», supliqué. «Vuelve a meterla. La necesito».
No escuchó. Me miró desde arriba y sonrió con superioridad. Parecía que había ganado.
—«Tú ya no tomas las decisiones aquí», dijo. Su voz era profunda y cruel.
Me agarró del cabello. Me tiró del escritorio. Caí de rodillas al suelo. Se acercó a mi cara. Su verga estaba justo frente a mi boca. Era enorme y palpitaba con cada latido.
—«Abre», ordenó