Capítulo 35.3: Padre atontado.
Divertida, Julia asintió y se hizo a un lado para dejarlos pasar. Al entrar, el olor a talco de bebé, sangre, sudor y lágrimas les dieron la bienvenida. Y aunque todos en la familia tenían narices sensibles, nadie se quejó.
En la camilla, Iva estaba recostada, exhausta, pero sonriendo con esa fuerza salvaje que sólo ella podía tener. A su lado, Zinerva le susurraba palabras de aliento mientras que Idylla se encargaba de supervisar el aseo de Bastián, quien justo en ese momento, estaba siendo ac