Ella llamó a Ethan varias veces, pero siempre caía en el buzón de voz. Hacía frío y Ashley se sentía cansada y hambrienta. Sin permitir que la desesperación se apoderara de ella, recordó a Marina, su amiga de la universidad. Ella era su última esperanza.
Buscó el número en la agenda telefónica, y cuando lo encontró, hizo la llamada con las manos temblorosas. Sonó solo dos veces y la voz al otro lado de la línea llenó su corazón de esperanza.
“Gracias a Dios que contestaste, Marina”.
“Ashley?”,