Ashley nunca imaginó que la casa de Marina estaba tan lejos del centro de la ciudad. Aunque el tráfico estaba tranquilo, la sensación que tenía era que nunca llegaría a su destino. Cuando el taxi finalmente se detuvo frente a la casa, le entregó el dinero al conductor y le dijo que podía quedarse con el cambio. Aunque la temperatura estaba baja y hacía mucho frío en la ciudad ese día, el frío era lo que menos Ashley podía sentir. La adrenalina y la preocupación corrían por su cuerpo, calentándo