Llámame Eleanor, todo el mundo lo hace.
¡Bien! Eleanor esta es Marian, mi hija.
Hola — dijo Eleanor dándole la mano. La muchacha se puso seria y la miró.
Encantada — dijo Marian — Bonito anillo.
Si — dijo ella rozando la inmensa piedra con uno de sus dedos — aunque demasiado ostentoso¿no crees? —Ella asintió — Pero no fue una elección mía. Carlisle pensó que sería el apropiado — Carlisle la miró — ¡Pero si supiera que tendría que haber ejercitado el brazo¡Dios, esta piedra pesa una tonelada! —