Chelsea Hale.
Era un día normal como cualquier otro, tomé camino a la oficina y entonces, al llegar, me di cuenta de que el auto de Adrian estaba ahí. Mi corazón empezó a latir. Me sentí muy nerviosa. No le había visto desde la noche de la fiesta.
¿Por qué me ponía nerviosa cuando se trataba de él?
Entré sigilosamente, con el miedo de que el zumbido de mi corazón me delatara.
Entonces, escuché una voz conocida… contuve la respiración y sentí un nudo en el estómago.
¿“Brandon”?
Al parecer, ambo