Capítulo 39. La sangre de sus captores
Marcos ya había tomado una decisión, aunque al principio y durante semanas había dudado, atento a los vaivenes entre las organizaciones que se disputaban el liderazgo en la región.
Podía ver que el poder de Oso Negro estaba en declive, y su esposa le insistía con evitar cualquier colaboración con ellos.
Su mujer era una persona singular. Dentro de ese mundo clandestino, siempre había alguna facción con la que uno se podía sentir más afín, y ella prefería los métodos y tipos de negocios de Zorr