Capítulo 70
Punto de vista de Caleb
La noche andaluza se apretaba contra la villa como un amante demasiado impaciente para esperar. El calor se aferraba a cada piedra, a cada rincón en sombra, convirtiendo el aire del interior de la despensa en algo denso, casi bebible.
Estaba alargando la mano hacia el tarro de almendras Marcona cuando la voz se deslizó a través de la oscuridad a mi espalda.
—Te mueves como el sexo, Antonella. Lenta. Deliberada. Cada balanceo de esas caderas está pidiendo a gr