Capítulo 81
El encaje plateado del vestido de Evelyn había desaparecido hacía rato en el estruendo reluciente del salón de baile, dejándome sola en las sombras del pasillo de servicio.
El corazón seguía siendo un pájaro frenético atrapado en la jaula de mis costillas, y el Páncreas Prime, aquella traición biológica y desastrosa, por fin se retiraba.
Pero no había tiempo para un respiro. En la Villa de Cristal, un momento de debilidad era una invitación a la ejecución.
Los ojos de Lucien hab