48. Todo firmado por Seth Olvera
El diario de Analí descansa sobre mis piernas. El aire tiene una pesadez que parece extenderse más allá del auto de Logan, envolviendo el paisaje en silencio. Los kilómetros pasan lentamente, como si el tiempo mismo estuviera suspendido mientras el motor ronronea de fondo, ajeno a lo que sentimos. El paisaje, aunque cambiante, parece irrelevante, como si los edificios a la orilla de la carretera fueran solo sombras pasajeras.
Las manos de Logan se aferran al volante con firmeza, aunque puedo