Segundo encuentro, lucha feroz.
Harold había hablado con Alessandro en su despacho.
- Sabes que es porque más me molesta seque te hayas enamorado de mi hija, que tu padre no dejará de molestarme. Cuando ella nació, me dijo que tu serías su esposo, que no habría mejor partido que tu, y siempre le dije que estaba loco, que mi hija nunca se enamoraria de ti, maldita sea.
- Harold, yo no pedí esto, en el corazón no mandamos, esto sólo paso, yo he respetado a Elisa, nunca me he propasado, pues te respeto, tu lo sabes, pero se que