Punto de vista de Bruno
Enseguida, Eva se pasea frente a mí como Dios la trajo al mundo, y yo muerdo mis labios al recorrerla con mi mirada de arriba abajo.
Asimismo, se mete al jacuzzi y se sitúa frente a mí.
Luego, acerca su rostro al mío y nos besamos apasionadamente.
El sabor de sus dulces labios me hace olvidar ese momento amargo que por alguna razón, apareció en mi cabeza, y en cambio, me envuelve en este manantial alucinante de estímulos que activa todos mis sentidos.
De inmediato, acar