Regreso a la villa de los Li, y le pido a Hanna que venga cuando pueda. Mientras reviso los documentos que tenemos sobre las investigaciones de ese maldito de Sergey. Creo que ya sé por qué le gusto a Ala, ella en realidad no estuvo tanto tiempo dormida.
—Parece que sí, algo de la conciencia de Kiara se transfirió a la de Ala —me dice Hanna y maldigo—. ¿Cómo te diste cuenta?
—Ella me besó de la misma manera en la que lo hacía Kiara —digo de pie, molesto y preocupado.
—Pero revisamos su mente, n