Kiara y yo entramos al estudio, ella observa todos los libros que tengo abiertos y me mira.
—¿Qué más me ocultas? —me pregunta.
—Para empezar, disculpa a mi padre. Está enfermo y su temperamento es complicado —le digo y le alcanzo la silla para que tome asiento.
—¿Qué tiene? —me pregunta ella, y le cuento que se está muriendo—. Lo lamento, fui muy grosera con él.
—No te preocupes, él lo fue más contigo. Además, no creo que a mi padre le importe si viene de ti. Al parecer le recuerdas a como era