Mis labios se entreabren de la impresión; ningún hombre me ha cocinado, mucho menos un casi desconocido.
—Yo me pedí algo por aparte —agrega. Me escudriña con la mirada—. ¿Quieres comer? Yo voy a almorzar lo que me pedí, podemos comer juntos.
—¿Cuándo te dije que tenía hambre?
—Cuando estabas dormida. Dijiste que querías comer algo rico.
Suelo hablar dormida, ya mi familia está acostumbrada a ello y no me prestan atención. Pero… por lo general suelo decir cosas sin sentido. Ahora me pregunto qu