—¿Sabes dónde estudio?
—Claro, tu hermana me dijo —suelta una pequeña risa—. Espérame, ya llego.
Cuelgo y me dirijo a la oficina de profesores de mi facultad y entrego mi trabajo. Salgo a la entrada de la universidad y me siento en una banca para esperar a que Walter llegue por mí.
Tengo que aceptar que en parte me da mucho alivio saber que alguien me llevará a casa, porque sería engorroso tener que caminar hasta la avenida donde pasa mi bus, ya que, aunque la ruta de mi casa me deja en frente