Sin darme cuenta, también me estoy moviendo y siento una descarga de adrenalina que me implora por dejarla salir. Walter me abofetea, yo parpadeo dos veces por la consternación; me ha gustado, ¡quiero que lo repita!
Comienza a besarme con pequeños mordiscos los senos y siento que la excitación me eleva. No pienso, simplemente disfruto del momento que me tiene más que fascinada.
Los besos de Walter suben hasta mi cuello donde, mientras me besa con intensidad, da varias penetraciones profundas qu