—Zaideth y yo tendremos más años de casados —Walter suelta una risita—. Y cinco hijos, le voy a dar cinco hijos —vuelve a mirarme—. ¿Los vas a tener por parto natural?
Todos sueltan una gran carcajada y yo siento que mi cara se vuelve completamente roja y debo voltear a mirar por la ventana de la puerta del copiloto para calmar mi vergüenza.
Al llegar a la cabaña veo que otra camioneta ya ha llegado y dos muchachos que ya conozco, están bajando unos canasteros de cerveza de la parte de atrás de