Mundo de ficçãoIniciar sessãoMateo: las mañanas a su lado:
Zaideth ronca cuando duerme, se estira en la cama y abre la boca, dejando salir su baba. Se ve que duerme tan placenteramente, que me da cosa levantarla.
—Zai, Zai —comienzo a llamarla.
Ella se da vuelta en la cama y queda a medio lado, dejando una pierna flexionada y sobresale de la sábana, dejando su piel trigueña al descubierto. Paso saliva al sentir mi rostro comenzar a sonrojarse.







