Tessa
Antes de que pudiese pensar en lo que estaba haciendo con claridad, antes de que contemplase los pros y contras, mi cuerpo se arqueó, como si hubiese cobrado vida propia, contra el de Alex cuando trazo círculos acompasados sobre la piel de mi espalda. Y lancé un gemido ahogado, al sentir que la yema de su pulgar, dibujo la curva de mi espalda con delicadeza.
Alex me había propuesto ir a dormir un rato a su departamento, y pensé que estaría bien, porque no era la primera vez que lo hacíam