(...)
Mientras conduzco de la manera más calmada. el campo hace lo propio. Regalarme una vista hermosa, de momento sentí una moto al lado mío, iban dos hombres vestidos de negro con sus cascos puestos y en sus manos llevaban un arma. Juro por mi hijo, que cuando salí no los ví, me imagino que estaban esperando por mi. Aceleré el auto y ellos hicieron lo mismo, hasta alcanzarme y uno de ellos gritó. -¡Detén el auto!-Me apuntaron. Sentí un miedo dentro de mis piernas.
-No voy a hacer tal cosa-Ace