Subí a mi habitación más temprano que de costumbre, me tiré a la cama con el fin de conciliar el sueño, pero en mi mente solo se repetían las palabras dichas por Josh. Daba vueltas en mi cama con la mirada perdida hacia el techo, inevitablemente la confesión de Eliot vino a mi mente
“Eres como una espina enterrada en mi pecho, te odio por hacerme sentir de esta forma, pero me odio mas a mi por haberme permitido enamorarme de un ser tan frágil. Te amo Ema, te amo con todos mis demonios, solo tú