Yvonne de repente recordó que hoy era el día quince. El día en que le pagarían en su trabajo.
Su madre usualmente la llamaría temprano en la mañana para pedir dinero.
“No lo creo”, Sue sacudió la cabeza después de pensar un rato.
Yvonne no lo creía del todo. Con su madre siempre era el dinero, por lo que era imposible que ella no viniera a preguntar por ello.
“¿Dónde está mi celular?”. Yvonne giró la cabeza de izquierda a derecha, tratando de buscar su celular.
“Aquí”, Sue sacó su celular d