"Henry, ¿estás bien?". Yvonne no pudo evitar estar preocupada cuando vio a Henry agarrando el volante fuertemente con gotas de sudor en la esquina de su frente. "¿Te sientes mal?".
Su mano estaba extendida para tocar su frente, pero antes de que pudiera, el hombre la apartó.
"Estoy bien". Henry se hundió en su asiento con los ojos cerrados.
Entristecida por su resistencia a su toque, Yvonne respondió: “Ya veo. Pero no te ves tan bien. ¿Quieres hacerte un chequeo en el hospital?".
Ella todaví