CAPÍTULO 12. SERÁN MIS INVITADAS
—Voy a solicitar la baja, para que le retiren el acceso —indicó Maritza con agrado. Su vista se fijó hacia el gran ventanal, que daba al exterior de la ciudad; movió la cabeza en desaprobación al ver el desastre que había en una de las esquinas, con aquellos fragmentos de la licorera hecha pedazos, y el whisky regado por todos lados, además, que la aspiradora se encontraba en el centro de la sala, donde Guillermo se reunía con importantes clientes. Rodó los ojos al mirar uno de los trapos de li