Mundo de ficçãoIniciar sessãoSantiago había insistido en estar conmigo, acompañándome y ayudándome en todo lo que estaba a su alcance. Cuando lo miraba de reojo encontraba tristeza en su mirada, como si estuviera perdido en sus recuerdos, recuerdos que le hacían daño. ¿Qué ocultaba bajo sus muros? Porque en estos últimos días él no me había mostrado a un hombre serio y trabajador, sino a uno compasivo y empático.
Por suerte se había pospuesto la fiesta de cumpleaños del padre de Santiago, aunque hubiera ido







