Natalia se acercó a Francisco justo a tiempo para oírle preguntar a Antonio, diciendo: —Señor Herrera, sé dónde está Sabrina.
Francisco frunció el ceño.
—Señor Herrera, mire esto...
Natalia le mostró a Francisco la foto que acababa de tomar.
Francisco la miró y se desencajó al instante.
Mientras tanto, el jardín fuera de la sala del banquete, Sabrina agitó su copa de vino y se sentó en una silla, sacó su teléfono móvil y programó una alarma para dentro de diez minutos.
Nada más terminar su