Sabrina miró a Francisco, recordando lo pasó anoche, sintiendo de repente un poco de timidez, —¡Tonto!
De momento hizo mimos.
Francisco ayudó a Sabrina relajarse, —Descansa.
Sabrina miró la cara a Francisco, que apenas descansó anoche, tenía unas pesadas ojeras y le estaba creciendo la barba.
—Francisco —lo llamó Sabrina, pensativa, y dijo—, eres guapo cuando fumas, pero es malo para la salud, y no quiero que no estés sano.
«Fuma demasiados cigarrillos al día.»
Francisco guardó silencio du