Darío rio, —Les iba a presentar, pero no esperaba que ya se conocieran antes. Es el destino.
Sabrina no respondió, «¿Destino? Sí, el malo destino.»
Martín miró a Darío, —Señor. Mi abuelo le envía saludos. Tiene problemas en las piernas. Si no, habría venido a verle en persona.
—Lo sabía. Saluda a tu abuelo de mi parte también. Dile que tenga cuidado con las piernas. —dijo Darío.
—Siéntese, por favor. —dijo Sabrina.
Martín se sentó y vio que Sabrina aún no se había adaptado y le pareció grac