—No importa. Mientras no estés casada, tengo derecho a perseguirte. ¡Sabrina, tarde o temprano serás mi mujer!
Sabrina dejó de piedra.
«¡Tan rápido reveló su naturaleza!»
Sabrina empujó a Francisco, —Señor Herrera. El exceso de confianza no es bueno, ¡cuidado!
Francisco rio, —Sabrina. No creo que no sientas nada por mí. Si es así, ¿por qué te quedas a cuidarme y por qué lloraste tanto?
—No soy un animal de sangre fría, claro que tengo sentimientos. ¡Y te estoy agradecido por salvarme la vid