Miré hacia su pecho, que se marcaba aún más ahora que su camisa estaba mojada. Levanté el rostro y, sí, definitivamente estaba furioso.
—Lo lamento, nunca fue mi intención… —me disculpé. Era cierto que lo odiaba por ser el novio de mi hermana, pero eso no significaba que fuera a ser una maleducada. Yo tuve la culpa.
—Estoy en una reunión con tu padre y no puedo regresar de esta manera... —Se notaba fastidiado, y de seguro quería matarme, pero el hecho de ser la hermana de su prometida lo detení