Así se da la bendición.
Capitulo 41.
La velada transcurrió, con total normalidad.
Afuera, varios hombres trabajaban para asegurar la puerta que daba ya a los pisos superiores.
Y los expertos en electrónica trabajaban con los controles del ascensor de tal forma que sólo ellos pudieran subir a los 3 pisos superiores.
Así cómo tambien los puestos de estacionamiento, reservados.
Mariela, no daba crédito a todos esos cambios.
Ya eran dueños no sólo del que alquilaban, sino de tres pisos.
_¡ Madre de Dios.!
Abajo ya existía