Lo único que nunca voy a perdonar son las mentiras de las demás porque me cuesta entender que pretende hacer Christopher aquí en el Castillo, nadie me va a quitar la idea de que puede haber vendido información.
A pesar de que estamos en un sitio pequeño con un poco de oscuridad, me acerco lo suficiente sin tener miedo para ver que está atado desde las manos y pies.
—¿Qué se supone que estás haciendo aquí? Deberías estar en el mundo humano junto al resto de tu manada—son las primeras palabras