Mundo ficciónIniciar sesiónVoy en busca de un pequeño interruptor que anuncia a las damas entrar, pero en especial, en especial quiero a Nadia.
Luego de unos minutos las mujeres entran pidiendo el permiso al cuarto y habiendo toda la reverencia posible, logro ver a Nadia por fin. Ella por supuesto abre sus ojos notando mi extrañeza y mi comportamiento.
—Buenos días, gracias por venir… —hablo rápido entre tanto mis labios tiemblan—. Una habitación de aseo está ocupada por el rey, tomaremos la má







