Los ojos de Camila no podían ocultar la tristeza al entender que su vida podría servir para salvar a su hija pero no para verla crecer a lado de su otra pequeña y el amor de su vida.
- Acepto, mi vida es un precio justo por el de mi hija, dime que quieres que haga?- Dijo Camila con firmesa en la voz a pesar de aún estar llorando.
- No Camila, no puedes hacerlo- Samantha dijo sin entender que era lo que estaba pasando y sin saber quien estaba del otro lado del telefono.
Megan se rio en