Mi mano estuvo a punto de extenderse para tocar a aquel niño. Sin embargo, parpadeé lentamente al ver cómo otra mano agarraba su pequeño cuerpo por detrás, llevándolo a su abrazo de forma tan posesiva.
Miré con curiosidad el rostro del hombre vestido con una bata blanca de médico que tenía delante.
—Nico, ¿qué haces aquí? Tu madre está buscándote desesperada por ahí —le dijo el médico con dulzura al niño, y luego se volvió hacia mí con una leve sonrisa.
—Disculpe, señor. Es un paciente mío, su