CRISTÓBAL
El sonido del despertador inunda la habitación la cual está sumida en la penumbra, me despierto en cuanto lo oigo. Luego me siento en el borde de la cama y miro el reloj, ya pasan de las 5:30 am. Me paro y voy hacia el cuarto de baño.
Ni siquiera me detengo abrir las cortinas, no quiero ningún brillo en mi cara que me restregué que la vida sigue allá afuera y que el amargado soy yo.
Sí, así me siento ahora, un amargado sin ánimos de nada. Me detengo enfrente del lavamanos y lavo mi ca