No sé si pueda acostumbrarme a esto, creo que nunca ocurrirá. Deseo tanto irme lejos, deseo tanto escapar de nuevo y no ver hacia atrás. Ahora, con Fausto a mi lado, será imposible hacerlo. Desde que el día de la celebración, no se ha apartado de mí. Incluso tuve miedo de que me encontrara con Cristóbal cuando nos quedamos solos hablando. Aunque no duro mucho, pude sentir como si alguien no hubiese vigilado desde lejos.
La manera en que Cristóbal se dirigió a mí esa noche, fue una de las cosas