Capítulo 30

La sangre se le congeló a Kayla al darse cuenta de la situación en la que se encontraba, con ojos curiosos escudriñó el lugar, el sitio estaba pulcro y totalmente ordenado, olía a productos de aseo del hogar, y a alcohol.

—No tengas miedo princesa —susurró Dexter sintiendo un ligero temblor en el cuerpo—. Ahora estás a salvo.

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