Al día siguiente, era un martes sin nada que hacer. Los proyectos de su empresa estaban movilizándose y él no tenía ya que meter sus narices en ello, sus empleados se estaban encargando. Necesitaba salir de su oficina un rato, el tapiz de las paredes le estaba resultando cansino. Amaba trabajar, pero a veces esto se volvía tedioso. Necesitaba diversión, molestar a alguien. Sonrió. Ya tenía en mente a quien iba a molestar esa tarde con su presencia.
.
.
.
Se miró en el espejo de su baño mientras