Capítulo 45: El misterioso contacto.
Una vez en la habitación de Vladimir.
Ese hombre rubio dejó a Tatianna en la cama, ella sonrió somnolienta y se acurrucó entre esas cómodas sábanas y almohadas de tonalidad azul oscuro en esa cama matrimonial.
—Huele todo a ti… —susurró Tatianna.
—¿Será porque es mi habitación? —dijo él que seguía de pie, quitándose su gabardina, saco, chaleco y corbata para seguidamente sentarse en el borde de la cama en el sector izquierdo de Tatianna.
Él comenzó a quitarse sus zapatillas y Tatianna que en