Capítulo 12: Todos saben que eres mi esposa.
Vladimir Korovin alzó una ceja viendo a Tatianna fríamente y seguidamente él se soltó bruscamente del agarre que ella ejercía en su brazo.
—Lo que haga no es de tu m*ldita incumbencia —recalcó él.
—¿Por qué? ¿Lo dice el contrato acaso? —dijo ella molesta—, ese MALDITO contrato que no me dejaste leer… —frunció el ceño ella.
—Sí. Lo dice el puto contrato.
¡¡CLAN!!
Sonó la puerta cuando él salió y la cerró de golpe.
—¡DESGRACIADO, TE ODIO! —gritó Tatianna dándole una patada a la puerta cerra