Violeta tenía una expresión fría en el rostro, pero hizo lo que dijo.
—Seguramente quieres matarme, ¿verdad? Los he manipulado a todos ustedes, pero no son capaces de acabar conmigo, y además tienen que atenderme.
—¡Pum!
Violeta empujó con fuerza a Luna bajo el agua de la bañera.
Las manos de Luna se aferraron al borde de la bañera, tratando desesperadamente de salir a flote, pero Violeta no le dio esa oportunidad.
Violeta, cruel pero con pocas palabras, esperó hasta que casi fue demasiado tarde