Todavía no era de noche, pero las nubes se acumulaban en capas, presagiando una gran tormenta que se avecinaba.
Clara llegó a la villa suburbana y, antes de llegar, vio a muchos guardias apostados.
Luna tuvo la suerte de que, además de los hombres de la familia Suárez, también había parte de la familia López y de la familia Enríquez vigilándola.
Los tres grupos de poder habían rodeado la villa de tal manera que ni siquiera se podría haber colado un mosquito.
Lucas abrió la puerta del coche y Die