Clara había pensado que con solo reencontrarse con su familia sería suficiente, pero no se esperaba que Gonzalo le tuviera preparado semejante regalo.
Ella había cruzado la barrera entre la vida y la muerte para finalmente encontrar a su propia familia, y ante eso, el dinero y la riqueza ya no parecían tan importantes.
Al ver su expresión preocupada, sus hermanos también la tranquilizaron: —No te sientas abrumada, esto es un gesto sincero de papá y nuestro.
El hermano Simón le acarició la cabeza