Simón se había sorprendido un poco, pues después de todo, Hilaria había logrado escapar a tiempo y Luna, en vez de aprovechar para huir, le había llamado. Parecía que Clara tenía razón.
Esta falsa Luna no solo era cruel, sino que también tenía unas ambiciones desmedidas.
Simón respondió con calma: —Estoy aquí, ¿qué ocurre, hermanita?
—Hermano, no he podido contactar contigo en todo este tiempo. Estaba muy preocupada, ¿te encuentras bien?
—Estoy bien. He averiguado que nuestro padre sigue vivo, h