Simón agitó la mano. —No importa, primero cálmate.
Miró a Diego. —Tu hermana está muy alterada emocionalmente ahora, llévatela a descansar.
La presencia de Diego aquí era incómoda, esos hombres de la familia Suárez eran como lobos salvajes, deseando despellejarlo vivo en ese mismo momento.
Él había venido solo para que Violeta supiera la verdad.
Al fin y al cabo, Violeta era muy tozuda y tradicional, si no lo veía con sus propios ojos, jamás lo creería.
—Tío, descansa bien, vendré a verte otro d