Fernando tragó saliva instintivamente por sorpresa y señaló su propia nariz. —¿Yo?
Clara respondió fríamente: —Si no eres tú, ¿acaso soy yo? Rápido, cada segundo que pierdes es vida que se escapa de él.
Fernando se quedó sin palabras. Aunque no tenía novia, ¡no significaba que fuera gay! Él era un hombre heterosexual, sin duda.
Pero la otra persona tenía razón, cada segundo desperdiciado era un paso más hacia la muerte para Diego.
—Yo... está bien. —Fernando pensó que no era gran cosa si eso pod