Ella se lavó las manos y salió de la sala de autopsias, seguida por los dos niños. —Mamá, tío...—, dijeron.
—Ya sé, vayan a jugar —respondió.
En los ojos de Clara se vislumbraba una ligera preocupación, tenía la sensación de que la presencia de Yannis allí no era una coincidencia.
Desde que se fue, Diego no había vuelto a aparecer y no tenía noticias de él.
Cuanto más se acercaba el día de partir, más intranquila se sentía Clara.
Diego solo la había dejado en paz porque ella estaba en la isla, t